En nuestra relación D/s la economia doméstica ha cambiado. A primera vista parece similar a la de nustra vida matrimonial previa, pero ha cambiado en lo esencial.
Los salarios llegan como siempre a las cuentas bancarias, que ya eran compartidas. La dómina y el sumiso tienen sus tarjetas de crédito de siempre, los bienes inmuebles estan ahí, etc.
Sin embargo ahora, el sumiso ya no tiene derecho a tomar ninguna decisión económica no permitida por su Dueña. Todo el dinero pertenece al Ama, así como las propiedades. El sumiso es mantenido por su Dueña y es un placer para él saber que trabaja para su Propietaria. Se le permiten algunos gastos fijos, de escasa cuantia para su vida de rutina. No tiene derecho a gastos distintos sin pedir permiso a su Ama. Es un placer para el sumiso, observar que su Dueña se permite gastos que antes se consensuaban. Ahora, la Dómina no debe rendir ninguna cuenta a su marido-sumiso. Hace sus gastos y administra el dinero a su antojo y para su placer.
La vestimenta del sumiso es comprada por su Ama según sus gustos. El sumiso puede ser premiado con algún capricho, por deseo de su Ama. Asimismo puede serle negado algun gasto habitual, como castigo.
Creemos que la negación de permiso de algun pequeño gasto extra del sumiso, aún sin causa, es un buen método de Disciplina. No debe ser tomado por el sumiso como un castigo, sino como una profundización de su estado de sometimiento. Le hace dependiente de su Ama de manera total.
Es muy probable y será beneficioso, que el sumiso en el futuro, aprenda a pedir cada vez menos a su Dueña, sabiendo que cuanto menos gaste, más poder adquisitivo tendrá su Ama para satisfacer sus necesidades y caprichos. Esta actitud, a buen seguro reportará gran placer a ámbos.